domingo, 24 de marzo de 2013

- DON VICENTE -



Aspecto señorial, noventa y cuatro años, silla de ruedas y adinerado. Lleva unos guantes que le protegen las manos de los pobres, y que seguro que en la reventa sacarías dinero por lo menos para dos meses. Su pensión es de las mejoras. Se jacta en datos.
Don Vicente, es valenciano y ama la poesía y los libros. Machado, Lope de Vega, Juan Ramón Jiménez, Lorca, y todo lo que tiene que ver con la cercanía de los escribidores. Tuvo una editorial propia.
Y no solo es de otrora porque sea tan mayor. Hay más razones. Se considera alguien especial que no debe pasar desapercibido, y ha conocido en persona a los grandes creadores. Y piensa que Franco no fue tan malo. Ni malo, vamos ...
Se declara creyente, mientras lanza sus pómulos al viento que ponen de manifiesto sus eficaces y nacesarias dentaduras. Le trae al Jardín Botánico una cuidadora sudamericana y por supuesto que también creyente, aunque a la señora de cincuenta y un años la veo más desconfiada con el señor Vicente que antes. Un día me confesó la mujer, que D. Vicente la montó parda, que empezó a echar pestes contra todo y contra todos, que se olvidó de toda creencia y contención, y que, aquéllo, era sencillamente toda una extraña y hasta inaudita sorpresa. Cosas de la traviesa edad ...
Don Vicente me ha hablado hoy de las mujeres, y yo le he escuchado mucho porque estaba cansado, curioso, y un tanto aburrido de lo monótono y sin sorpresas que tiene el trabajar también los festivos.
Y entonces el señor Vicente me habla con ironía desconcertante y hasta pillina, y dice que lo de la mujer empezó con Eva. Que Eva pudo ser la causante de los primeros males del primer hombre, aún sin llegar a estar. Sí. Adán debió protestar por algo disimulado, y el Señor le complació apoyándose en cirugía de costilla que debe doler, y le mostró a su imagen de Eva. Menuda mujer debió ser ...
Pero yo le he dicho a D. Vicente que seguro que a Adán se le irían todos los problemas y que Eva debió ser sencillamente maravillosa. Parece claro consenso. Mas D. Vicente daba cabezadas un tanto disconformes.
Me suelta, que allí en el Edén empezaron los sudores y el trabajo, y que yo que soy ateo debo saber lo que les pasa a toda hora a los animales racionales y monos ..
- "¿Qué nos pasa, señor Vicente?", le he preguntado.
Y D. Vicente me dice que soy hombre y que ya debería saberlo. Que la mujer elige a sus compañeros de cópula y que éso del amor siempre fue un cuento en cualquier especie. Me confía que él piensa que las hembras ya no obedecen, ni nunca han obedecido. Y que nosotros los tíos, solo podemos ser unas víctimas del embrujo calculador.
El amor siempre estuvo pactado, dice el viejo rico. Y los padres de las chicas las protegían para que pudiesen casarse con los mejores hombres y con más dinero, y así no tener que ir a limpiar las escaleras y hasta los ascensores. Todo.
Insiste en la idea de lo machos. Itera, que el macho estaría haciéndo el acto hasta los trescientos sesenta y séis días de los años bisiestos. Y que éllas, no. Que ellas pueden decir que hoy no toca, y poner objeciones y condiciones. Y que luego en la cama su trabajo es pasivo y receptor.
No le llamo machista porque se enfada el viejo, y me limito a decirle que hay ateos como yo que creen que la sexualidad de las mujeres es distinta a la de los varones, y que todos necesitamos de todo el respeto y la libertad. A D. Vicente no le da tiempo se ve, a hablarme de la violencia de género ...
Lo que me dice es que siempre es mejor la poesía, y que a él lo que le gustaría es decidir morirse el día que fuera. Y que vuelve con frecuencia a la niñez.
Yo, le digo que son normales esos recursos memorísticos que llevan hasta la infancia, y él me dice que no quiere ser tampoco un niño llorazas, y que quisiera morir en plenas condiciones para la práctica absolutamente de todo.
Y, después, se me pone a declamar versos y poesías de los grandes maestros que más le gustan, y busca el aplauso y el reconocimiento. Su cuidadora, lleva media hora intentando desconectarle haciendo ver que habla por el teléfono con alguien conocido.
-PERO ELLA SOLO TRAGA Y RESPIRA-

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